Psicobiología Social y Homeopatía

 

Con el objetivo de ayudar a nuestros pacientes, como médicos u homeópatas, a menudo sentimos que siempre nos falta algo, que nunca es suficiente y que siempre podemos aprender un poco más. Esta inquietud despierta nuestra curiosidad por seguir buscando y estudiando. Profundizamos en lo que ya conocemos, conocemos mejor los remedios homeopáticos e incorporamos a nuestra práctica clínica algunos nuevos, más pequeños o menos frecuentes.

A veces, esta misma inquietud nos lleva a explorar nuevos abordajes y comprensiones del ser humano, de sus formas de enfermar y de sanar. En este camino, y gracias a los compañeros de La Academia, he descubierto un verdadero tesoro: durante los últimos dos años he tenido la suerte de sumergirme en la Psicobiología Social (PBS), un abordaje terapéutico desarrollado por el Dr. Fernando Callejón, primero a través de sus cinco libros de acceso libre y posteriormente mediante la formación online.

La PBS presenta muchas similitudes y sinergias con la homeopatía clásica. Se trata de un abordaje con raíces en la Nueva Medicina de Hamer, que integra conocimientos psicoterapéuticos —como el psicoanálisis, la Gestalt y la fenomenología—, aportes de las neurociencias, como la teoría polivagal, y elementos de otros sistemas médicos, como la medicina china y la propia homeopatía.

Desde su enfoque, la PBS otorga coherencia y sentido a los síntomas y a la enfermedad, articulando claramente lo biológico con la mente, con lo que sentimos. Responde también a preguntas profundas y difíciles: ¿por qué sufro?, ¿por qué enfermo?, ¿por qué no me curo? Todo ello desde una visión de la enfermedad vitalista cercana a la homeopática, como la que explica Hahnemann en sus escritos menores:

“La alteración a la que damos el nombre de enfermedad no es un efecto químico, físico o mecánico, sino el resultado de modificaciones en la forma viviente en que el hombre siente y actúa; es decir, un cambio dinámico, una especie de existencia nueva”.

La PBS no trabaja con enfermedades, sino con personas. Con frecuencia se pregunta qué hace la PBS ante tal o cual enfermedad, pero esa pregunta es errónea: ¿la enfermedad de quién? Cada persona tiene necesidades diferentes. Por ello, dos personas con el mismo diagnóstico pueden requerir abordajes distintos, del mismo modo que en homeopatía dos pacientes con la misma patología necesitan remedios diferentes. La clave, en ambos casos, es la individualización.

Personalidades embrionarias y la rueda psicobiológica

La PBS se basa en dos conceptos fundamentales: las personalidades embrionarias y la Rueda Psicobiológica. Existen cuatro personalidades, correspondientes a las cuatro capas embrionarias: endodermo, mesodermo antiguo, mesodermo moderno y ectodermo. Cada personalidad posee funciones biológicas, canales perceptuales, mandatos, necesidades, emociones, sesgos y luces propias. Todos poseemos las cuatro,  todas son necesarias, se expresan en mayor o menor medida en cada persona. 

1. Personalidad Endodérmica

Tiene como necesidad universal el logro concreto y la apropiación, es decir, incorporar lo útil y eliminar lo innecesario. Su emoción central es la ira. Cuando se encuentra en desequilibrio, sus sombras se manifiestan como exigencia, falsa dicotomía y catastrofismo; en cambio, en equilibrio, muestra independencia, focalización e intensidad.

2. Personalidad Mesodérmica Antigua

Tiene la necesidad universal en sentirse seguro y proteger lo logrado. Su emoción predominante es la tristeza. En desequilibrio, aparecen sombras como indefensión, rigidez y alerta constante, mientras que en equilibrio despliega sus luces: defensa del otro, lealtad y tenacidad.

3. Personalidad Mesodérmica Moderna

Tiene como necesidad universal la libertad en la toma de decisiones y la capacidad de sostener lo propio. Su emoción central es la culpa. En sombra, se expresa mediante postergación, culpa y ansiedad; en luz, muestra osadía, creatividad, compromiso y capacidad de sostener.

4. Personalidad Ectodérmica

Necesidad de pertenencia y construcción de identidad, con el miedo como emoción central. Sus sombras se manifiestan como duda, miedo y sensación de abandono; en cambio, sus luces se evidencian en la empatía, la visión global y la comunicación clara.

Cada personalidad percibe la realidad de manera particular, en equilibrio, se expresan las luces de cada personalidad; pero en desequilibrio y según el conflicto, nos aproximamos desde sus sombras, saltando de las sombras de una personalidad a la anterior en un sentido de la rueda. Si no logro un objetivo endodermo, puedo caer en la duda ectodermo y de ahí sentirme culpable, moderno y luego triste, antiguo…

La Rueda Psicobiológica

Una vez identificada la personalidad desde la que una persona percibe el conflicto, debo intentar girar la rueda: conectar con las luces de la personalidad siguiente (Hija) y distanciarse de las sombras de la personalidad anterior (Padre), facilitando que emerjan sus propias luces. Al contrario de como gira en desequilibrio.

  • Endodermo: acercarse a la defensa del otro (Antiguo) y alejarse de la duda (Ectodermo).

  • Antiguo: acercarse a la osadía (Moderno) y alejarse de la exigencia (Endodermo).

  • Moderno: acercarse a la comunicación clara o la certeza (Ectodermo) y alejarse de la indefensión (Antiguo).

  • Ectodermo: acercarse a la independencia o focalización (Endodermo) y alejarse de la postergación (Moderno).

Este abordaje es compatible con la toma del caso desde la homeopatía clásica: obtener los síntomas del paciente y prescribir un remedio según la totalidad. El remedio homeopático actúa a nivel profundo, mientras que las palabras y metonimias trabajan de manera sinérgica, acercándonos a un ideal de curación homeopático, suave, rápido y duradero.

Dr. Joan Manel Marín

 
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